Capacidad lechera
Cuando puedo me vuelvo y no quiero terminar de empezar algo que quizás nunca hubiera terminado. Principio y fin, sin acabar, claro, de ahí nos venimos juntos. Juntas. Juntas de yuntas. La carretera austral, la Yunta. Pinocho, su carretera, la australidad, el principio, el fin, Chile a fondo, en burro. ¿Cuándo parar? No sé, ni me importa cuando quieres que nazca tu bebé. Vevé, Claudio deportivo.
Empiezo de cero, creando contenido a través de las décadas de desarrollo aeronáutico. Tanto tiempo ha pasado que quiero seguir detectando mis límites pasionales, independiente del trastorno anímico bipolar galopante y coadyuvante de otras latitudes superficiales y emprendidas de facto ante el ministerio de la ciencia y la innovación de la materia mecánica cuántica, quantum, quartz, Philippo Lippi, transición al fisco de la infraestructura agroportuaria.
Qué rico hacer esto de nuevo. Instagram y las nuevas redes impiden el desarrollo, la profundidad de campos, los límites aeroespaciales y fundamentales del espacio fonético exabupto de la expedición de la princesa de Gales en su avión Concorde de última generación.
Harta aeronáutica, ¿en qué irá? Dice la señora de las Mojojojo que ya estaban toas toas toas, incluso ella en la cúspide de su carrera independiente del centro del punto de vista que uno lo mire y entienda la relatividad en un espacio temporofundamental de la elipsis del Parque O'Higgins.
